



Pobrecito mi Acueducto, se ha quedado huerfanito...Nunca me ha gustado poner ojos y bocas a los objetos cuando dibujo. Por eso al acueducto le dibujé: ojos, piernas, brazos, manos, pies y hasta una nariz.
Hace unos días fuimos los dos, el Acueducto y yo, de la mano, al ayuntamiento. Queríamos hacer un álbum de cromos que habían sacado a concurso. Cuando salimos estábamos contentos.
- ¡Creo que les has gustado! le dije sonriente.
Él estaba feliz. Le mirabas y parecía que volaba; y eso que lleva un peso en el cuerpo de cuidado.
Hoy nos han llamado. No nos han elegido. Al principio nos hemos puesto tristes, pero como se acerca Titirimundi, han montado un carrusel incríblemente bonito a los pies de mi amigo y parece que se le ha pasado la pena.
Lo bonito que habría sido: con su camisetita de rallas y esas piernas larguiruchas. Qué bien habría contado la historia de su largísima vida a los niños pues tiene buenísima dicción y una alegría natural sin parangón. Otra vez será.
¡Besos queridos navegantes!










